Deluge (1933) de Felix E. Feist


No se puede negar que los primeros minutos de Deluge (1933) siguen resultando impactantes incluso hoy día. La película de hecho empieza de una forma tan súbitamente y al grano para el tipo de narraciones cinematográficas de la época que resulta chocante. Básicamente, antes de que podamos situarnos o al menos conocer quiénes son nuestros protagonistas se nos pinta un escenario apocalíptico: unos científicos están alarmados por la inminente llegada de una serie de fenómenos meteorológicos de proporciones nunca antes vistas y la población se prepara para lo peor. Un eclipse solar seguido de numerosos terremotos por todo el mundo y una tormenta destructiva nos muestran lo que parece ser el fin del mundo… ¡y estamos solo al inicio de la película!

Asistimos seguidamente a toda una serie de planos de caos y destrucción. Pocas veces en el Hollywood clásico se han destruido tantas maquetas en tan poco tiempo. Y no obstante, aunque a nuestros ojos resulta obvio que lo que vemos no es real, hay que reconocer el fenomenal trabajo de Felix E. Feist y lo bien que resuelve la secuencia desde las limitadas posibilidades artesanales de la serie B.

Una vez pasa la tormenta se nos ofrecen algunos planos magníficos. Paisajes desérticos que parecen sacados de un sueño o de un cuadro de inspiración daliniana. Unas pocas figuras van apareciendo, los supervivientes de la tormenta. Empieza a emerger algo parecido a una trama narrativa. Claire, una joven a quien el fin del mundo no ha conseguido desprender su belleza, se refugia en una cabaña habitada por dos hombres. Previsiblemente se pelean por ella y ésta escapa hasta dar con Martin Webster, un hombre asentado solitariamente en otra cabaña y que no sabe que su mujer y sus dos hijos sobrevivieron a esas feroces tormentas; de hecho, se encuentran no muy lejos en una pequeña población con otros colonos supervivientes.

Desafortunadamente todo el vigor que exhibía Deluge en sus primeros minutos se va diluyendo a medida que avanza el metraje. Hacer una película de catástrofes era algo realmente singular en el Hollywood de los años 30, pero realmente una vez pasado el impacto inicial nos encontramos con que este entorno post-apocalíptico en el fondo no se aleja mucho de un western con esas vastas llanuras desérticas, ese pueblo emergente y esa ambivalente situación en que los hombres intentan regirse por unas normas elementales de convivencia pero al final acaban teniendo que resolver sus problemas a tiros. Parece como si el mundo del western estuviera tan arraigado en el subconsciente americano que a la hora de crear un nuevo mundo de cero no pudieran evitar volver a este terreno familiar.

Resulta interesante constatar pues cómo este nuevo mundo, esta segunda oportunidad para la humanidad, no parece que vaya a diferir mucho de lo que ya conocíamos. ¿Se piensan que en esta nueva era la sociedad decidiría prescindir del dinero por todos los problemas que ha conllevado su uso? ¡Ni hablar! En cierta escena Martin elabora una especie de subasta de bienes en base a futuro crédito, una idea bastante absurda (¿quién va a elaborar ese futuro dinero y cómo?) que desconozco si estaba mejor desarrollada en la novela en que se basa el filme, pero que en la pantalla parece demasiado pueril.

Deluge acaba resultando una película que decae dramáticamente de más a menos, y que jamás logra estar a la altura del impacto que suponen sus escenas iniciales. Es, mucho me temo, más una curiosidad que un filme notable a rescatar, donde sus mayores alicientes son su temática y el competente trabajo de dirección, ambos lastrados en la segunda mitad del metraje por un reparto no especialmente inspirado y un triángulo amoroso inevitablemente poco interesante después de haber presenciado el fin del mundo. A cambio la película nos compensa con un hermoso plano final que nos hace fantasear sobre cómo habría sido la película de haberse mantenido en ese tono más ensoñador y fantasioso.

6 comentarios

    1. Hola Cristian,

      De momento a corto plazo no lo tengo previsto. Son películas de las que se ha escrito tanto y que tienen tantísimos detalles a analizar que si no me veo especialmente inspirado no me veo capaz de reseñarlas. Eso no quita que quizá tras algún revisionado cambie de idea y me lance a ello, que me ha pasado muchas veces – recientemente con El Ángel Exterminador, que me presentaba el mismo “problema”.

      Te agradezco las sugerencias no obstante, no descarto que algún día les dediquemos un hueco en el Gabinete.

      Un saludo.

      1. ok, muchas gracias, claro, me imagino que se ha escrito mucho acerca de esas pelis, pero me interesaba su visión acerca de ellas ya que encuentro muy buenas las críticas que me llegan de otras pelis, un cordial saludo.

  1. Muchas gracias Cristian por el comentario. Cuando son películas tan geniales como éstas (ambas me parecen obras maestras) de las que además se ha dicho mucho uno siempre tiene el condicionante de no repetir lo mismo que todo el mundo o, al menos, hacerlo con un poco de gracia. No descartemos que en un revisionado me veo capacitado para ello. ¡Un saludo!

  2. ¡Deluge! Qué película más curiosa y además me has puesto en la pista de un director con un montón de títulos que me interesan ver: La amenaza (The Threat), The Man Who Cheated Himself, Unidos por el crimen (Tomorrow Is Another Day) y Una mujer peligrosa (This Woman Is Dangerous).
    Respecto Deluge, que no conocía, hace que me vengan a la cabeza dos ensayos que he leído últimamente, que recomiendo vivamente, sobre utopías y distopías en el cine de Antonio Santos.
    De esos años 30 como cine de catástrofes me vienen a la cabeza dos con un mismo terremoto de protagonista, pero no con ese aire distópico y apocalíptico de la película que reseñas: San Francisco de W.S. Van Dyke o Barrio chino de Wellman.

    Beso
    Hildy

    1. Justamente vi hace poco San Francisco, que no deja de ser un (muy buen) melodrama convencional con el añadido final de una gran catástrofe que pone patas arriba toda la trama. No era un género muy habitual en la época, estoy pensando reseñar también una película apocalíptica de Abel Gance muy curiosa que es de los pocos ejemplos que conozco de los años 30 junto a Deluge.
      Felix E. Feist tiene cierta reputación y confieso que aun he de profundizar en su filmografía. Tomo nota de esos títulos y del ensayo de Antonio Santos, ¡gracias por las recomendaciones!

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