Mes: marzo 2019

Especial décimo aniversario: 10 años del Gabinete del Doctor Mabuse

Amigos lectores, hoy es un gran día porque se cumplen exactamente diez años de la inauguración de este humilde gabinete cinéfilo. Y aunque el Doctor Mabuse no es muy dado a celebraciones que no impliquen el uso de alta pirotecnia como armas de destrucción masiva, ha decidido que esta ocasión sí que lo merecía y ha preparado un par de sorpresas especiales para sus lectores.

En primer lugar, el Doctor Mabuse ha contactado estos días con sus directores favoritos y les ha preguntado cuál es su película favorita de entre las que ellos mismos realizaron. A partir de sus respuestas en las próximas semanas su genio del mal favorito va a reseñar las obras que diez de sus cineastas predilectos han escogido dentro de sus propias carreras.
No obstante de entrada hay que decir que ha habido algunos realizadores que han quedado descartados de este pequeño especial que empezaremos la semana que viene. En primer lugar, hemos dejado fuera a los directores de los que ya hemos reseñado su película favorita – es el caso de Frank Capra y Qué Bello Es Vivir (1946) y, sobre todo, de Jacques Tati y Playtime (1967) – así como a aquellos que hicieron la mayor parte de su carrera en la era muda para no hacer competencia desleal a mi colega el Doctor Caligari – lo cual nos ha descartado entre otros a Buster Keaton y El Maquinista de la General (1926). Por último, también hemos tenido que dejar fuera a algunos directores que no han querido colaborar diciéndonos cuál era su película propia favorita, como es el caso de Jean Renoir y especialmente Martin Scorsese, que dábamos como un candidato fijo de nuestra lista. Una vez dicho esto, les animamos a que no se pierdan en las siguientes semanas la selección de directores y películas que el Doctor Mabuse ha preparado para ustedes.

Aquí les dejamos la lista de directores escogidos y su película reseñada:

  1. Fritz LangM, el Vampiro de Düsseldorf (1931)
  2. Alfred HitchcockLa Sombra de una Duda (1943)
  3. Luchino ViscontiRocco y sus Hermanos (1960)
  4. Ernst LubitschEl Bazar de las Sorpresas (1940)
  5. Akira KurosawaRan (1985)
  6. Howard Hawks – Scarface, el Terror del Hampa (1932)
  7. Federico Fellini – Ocho y Medio (1963)
  8. Michael Powell – A Vida o Muerte (1946)
  9. Orson Welles – Campanadas a Medianoche (1965)
  10. Mikio Naruse – Actores Itinerantes (1940)

En segundo lugar, para conmemorar este aniversario el Doctor Mabuse ha decidido atender la petición que algunos seguidores de este gabinete le han hecho durante bastante tiempo de hacer una lista con sus películas favoritas. Pero como dicha tarea sería bastante ingrata porque implicaría hacer una lista interminable o una que se antojaría demasiado corta a este Doctor, se ha decidido hacer una selección de sus 20 películas favoritas por década, lo cual permitirá además que la era clásica (por la que un servidor siente debilidad) no deje totalmente eclipsado el cine de décadas posteriores.

Las condiciones que el Doctor Mabuse se ha impuesto para hacer dicha lista es no incluir más de una película de un mismo director por década, y no más de tres en el cómputo global para evitar que ciertos cineastas abusones como Hitchcock o Fritz Lang se vuelvan demasiado acaparadores. Por otro lado, la selección empieza a partir de la era sonora, ya que la era muda la tienen más que representada en una lista muy similar que hizo mi colega el Doctor Caligari el año pasado.

Y sin más dilación, aquí va la selección de las películas favoritas del Doctor Mabuse (actualizada un año después incluyendo también sus favoritas de la pasada década). Esperemos que disfruten leyéndola y que continúen siguiéndonos en los próximos años.

1. M, el Vampiro de Düsseldorf (M, 1933) – Fritz Lang
2. La Fiera de mi Niña (Bringing Up Baby, 1938) – Howard Hawks
3. Vive como Quieras (You Can’t Take It with You, 1938) – Frank Capra
4. L’Atalante (1934) – Jean Vigo
5. Sin Novedad en el Frente (All Quiet on the Western Front, 1930) – Lewis Milestone
6. Historia del Último Crisantemo (Zangiku monogatari, 1939) – Kenji Mizoguchi
7. Una Partida de Campo (Une Partie du Campagne, 1936) – Jean Renoir
8. Dejad Paso al Mañana (Make Way for Tomorrow, 1938) – Leo McCarey
9. La Ópera de Tres Peniques (Die 3 Groschen-Oper, 1931) – G.W. Pabst
10. El Muelle de las Brumas (Le Quai des Brumes, 1938) – Marcel Carné
11. Una Noche en la Ópera (A Night at the Opera, 1935) – Sam Wood
12. Tiempos Modernos (Modern Times, 1936) – Charles Chaplin
13. Capitanes Intrépidos (Captains Courageous, 1937) – Victor Fleming
14. Freaks (1932) – Tod Browning
15. El Ángel Azul (Der Blaue Engel, 1930) – Josef von Sternberg
16. Vivir para Gozar (Holiday, 1938) – George Cukor
17. La Señora de Todos (La Signora di Tutti, 1934) – Max Ophüls
18. Humanidad y Globos de Papel (Ninjô Kami Fûsen, 1937) – Sadao Yamanaka
19. Ninotchka (1939) – Ernst Lubitsch
20. La Diligencia (Stagecoach, 1939) – John Ford

1. Las Zapatillas Rojas (The Red Shoes, 1948) – Michael Powell & Emeric Pressburger
2. Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) – Orson Welles
3. El Tesoro de Sierra Madre (The Treasure of Sierra Madre, 1948) – John Huston
4. Encadenados (Notorious, 1946) – Alfred Hitchcock
5. El Tercer Hombre (The Third Man, 1949) – Carol Reed
6. Breve Encuentro (Brief Encounter, 1945) – David Lean
7. Los Verdugos También Mueren (Hangmen Also Die!, 1944) – Fritz Lang
8. Perdición (Double Indemnity, 1944) – Billy Wilder
9. Dies Irae (Vredens Dag, 1943) – Carl Theodor Dreyer
10. El Bazar de las Sorpresas (The Shop around the Corner, 1940) – Ernst Lubitsch
11. El Fantasma y la Señora Muir (The Ghost and Mrs. Muir, 1947) – Joseph L. Mankiewicz
12. La Loba (The Little Foxes, 1941) – William Wyler
13. Primavera Tardía (Banshun, 1949) – Yasujiro Ozu
14. Qué Bello Es Vivir (It’s a Wonderful Life, 1946) – Frank Capra
15. Tener y No Tener (To Have and Have Not, 1944) – Howard Hawks
16. El Último Refugio (High Sierra, 1941) – Raoul Walsh
17. La Terra Trema (1948) – Luchino Visconti
18. La Bella y la Bestia (La Belle et la Bête, 1946) – Jean Cocteau
19. Monsieur Verdoux (1947) – Charles Chaplin
20. Alemania, Año Cero (Germania Anno Zero, 1948) – Roberto Rossellini

1. Vértigo (Vertigo, 1958) – Alfred Hitchcock
2. Mi Tío (Mon Oncle, 1958) – Jacques Tati
3. El Crepúsculo de los Dioses (Sunset Blvd, 1950) – Billy Wilder
4. La Ley del Silencio (On the Waterfront, 1954) – Elia Kazan
5. La Palabra (Ordet, 1955) – Carl Theodor Dreyer
6. La Noche del Cazador (The Night of the Hunter, 1955) – Charles Laughton
7. Los Cuentos de la Luna Pálida (Ugetsu monogatari, 1953) – Kenji Mizoguchi
8. Senderos de Gloria (Paths of Glory, 1957) – Stanley Kubrick
9. Johnny Guitar (1954) – Nicholas Ray
10. Umberto D. (1952) – Vittorio De Sica
11. Sed de Mal (Touch of Evil, 1958) – Orson Welles
12. Iván el Terrible: la Conjura de los Boyardos (Ivan Groznyy II: Boyarsky zagovor, 1958)
13. El Salario del Miedo (Le Salaire de la Peur, 1953) – Henri-Georges Clouzot
14. Nubes Flotantes (Ukigumo, 1955) – Mikio Naruse
15. La Canción del Camino (Pather Panchali, 1955) – Satyajit Ray
16. Noche en la Ciudad (Night and the City, 1950) – Jules Dassin
17. La Strada (1954) – Federico Fellini
18. La Ronda (La Ronde, 1950) – Max Ophüls
19. Un Condenado a Muerte se ha Escapado (Un Condamné à Mort s’Est Échappé, 1956) – Robert Bresson
20. Los Olvidados (1950) – Luis Buñuel

1. Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1969) – Sam Peckinpah
2. El Apartamento (The Apartment, 1960) – Billy Wilder
3. Psicosis (Psycho, 1960) – Alfred Hitchcock
4. El Bueno, el Feo y el Malo (Il Bueno, il Brutto, il Cattivo, 1966) – Sergio Leone
5. Ocho y Medio (Otto e Mezzo, 1963) – Federico Fellini
6. Plan Diabólico (Seconds, 1966) – John Frankenheimer
7. La Mujer de la Arena (Suna no Onna, 1964) – Hiroshi Teshigahara
8. El Gatopardo (Il Gattopardo, 1963) – Luchino Visconti
9. Playtime (1967) – Jacques Tati
10. 2001: una Odisea en el Espacio (2001: A Space Odyssey) – Stanley Kubrick
11. El Infierno del Odio (Tengoku to Jigoku, 1963) – Akira Kurosawa
12. Easy Rider (1969) – Dennis Hopper
13. Repulsión (Repulsion, 1965) – Roman Polanski
14. El Fotógrafo del Pánico (Peeping Tom, 1960) – Michael Powell
15. Persona (1966) – Ingmar Bergman
16. El Silencio de un Hombre (Le Samourai, 1967) – Jean-Pierre Melville
17. Nubes Dispersas (Midaregumo, 1967) – Mikio Naruse
18. La Gran Evasión (The Great Escape, 1963) – John Sturges
19. Suspense (The Innocents, 1961) – Jack Clayton
20. La Aventura (L’Avventura, 1960) – Michelangelo Antonioni

1. Taxi Driver (1976) – Martin Scorsese
2. Apocalypse Now (1979) – Francis Ford Coppola
3. Chinatown (1974) – Roman Polanski
4. Muerte en Venecia (Morte a Venezia, 1971) – Luchino Visconti
5. Alguien Voló sobre el Nido del Cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest, 1975) – Milos Forman
6. Manhattan (1979) – Woody Allen
7. La Hija de Ryan (Ryan’s Daughter, 1970) – David Lean
8. Dersu Uzala (1975) – Akira Kurosawa
9. El Espíritu de la Colmena (1973) – Víctor Erice
10. Círculo Rojo (Le Cercle Rouge, 1970) – Jean-Pierre Melville
11. Noche de Estreno (Opening Night, 1977) – John Cassavettes
12. Barry Lyndon (1975) – Stanley Kubrick
13. La Vida de Brian (Monty Python’s Life of Brian, 1979) – Terry Jones
14. Harold y Maude (Harold & Maude, 1971) – Hal Ashby
15. Días del Cielo (Days of Heaven, 1978) – Terrence Malick
16. El Cazador (The Deer Hunter, 1978) – Michael Cimino
17. El Aficionado (Camera Buff, 1979) – Krzysztof Kieslowski
18. Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1976) – Chantal Akerman
19. Stalker (1979) – Andrei Tarkovsky
20. Céline y Julie Van en Barco (Céline et Julie Vont en Bateau, 1974) – Jacques Rivette

1. Toro Salvaje (Raging Bull, 1980) – Martin Scorsese
2. Brazil (1985) – Terry Gilliam
3. Blade Runner (1982) – Ridley Scott
4. Ran (1985) – Akira Kurosawa
5. La Rosa Púrpura del Cairo (The Purple Rose of Cairo, 1985) – Woody Allen
6. To Sleep So As To Dream (Yumemiru yôni nemuritai, 1986) – Kaizô Hayashi
7. Y la Nave Va (E la Nave Va, 1983) – Federico Fellini
8. El Hombre Elefante (The Elephant Man, 1980) – David Lynch
9. Paris, Texas (1984) – Wim Wenders
10. El Cocinero, el Ladrón, su Mujer y su Amante (The Cook, the Thief, His Wife and Her Lover, 1989) – Peter Greenaway
11. Adiós, Muchachos (Au Revoir les Enfants, 1987) – Louis Malle
12. Dublineses (The Dead, 1987) – John Huston
13. El Sur (1983) – Víctor Erice
14. El Ladrón de Caballos (Dao Ma Zei, 1986) – Tian Zhuangzhuang
15. Sacrificio (Offret, 1986) – Andrei Tarkovski
16. No Amarás (Krótki film o milosci, 1988) – Krzysztof Kieslowski
17. Inseparables (Dead Ringers, 1988) – David Cronenberg
18. Sangre Fácil (Blood Simple, 1984) – Joel & Ethan Coen
19. Down by Law (1986) – Jim Jarmusch
20. Gallipoli (1981) – Peter Weir

1. Pulp Fiction (1994) – Quentin Tarantino
2. Fargo (1996) – Joel & Ethan Coen
3. Sin Perdón (Unforgiven, 1992) – Clint Eastwood
4. Uno de los Nuestros (Goodfellas, 1990) – Martin Scorsese
5. Sátántangó (1994) – Béla Tarr
6. Carretera Perdida (Lost Highway, 1997) – David Lynch
7. Hana-Bi (1997) – Takeshi Kitano
8. Toy Story (1995) – John Lasseter
9. Trust (1990) – Hal Hartley
10. Chungking Express (Chung Hing sam lam, 1994) – Wong Kar-Wai
11. Cómo Ser John Malkovich (Being John Malkovich, 1999) – Spike Jonze
12. Atrapado por su Pasado (Carlito’s Way, 1993) – Brian De Palma
13. American Beauty (1999) – Sam Mendes
14. Nubes Pasajeras  (Kauas Pilvet Karkaavat, 1996) – Aki Kaurismäki
15. Doce Monos (Twelve Monkeys, 1995) – Terry Gilliam
16. M/Other (1999) – Nobuhiro Suwa
17. Ed Wood (1994) – Tim Burton
18. Ghost Dog, el Camino del Samurái (Ghost Dog: The Way of the Samurai, 1999) – Jim Jarmusch
19. Exotica (1994) – Atom Egoyan
20. La Linterna Roja (Da hong Deng long Gao gao Gua, 1991) – Zhang Yimou

1. Eureka (Yurîka, 2000) – Shinji Aoyama
2. Life Aquatic (The Life Aquatic with Steve Zissou, 2004) – Wes Anderson
3. Mulholland Drive (2001) – David Lynch
4. Yi Yi (2000) – Edward Yang
5. Lost in Translation (2003) – Sofia Coppola
6. Pozos de Ambición  (There Will Be Blood, 2007) – Paul Thomas Anderson
7. No Es País para Viejos (No Country for Old Men, 2007) – Joel & Ethan Coen
8. Deseando Amar (Fa yeung nin wa, 2000) – Wong Kar-Wai
9. ¡Olvídate de Mí! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind, 2004) – Michel Gondry
10. Bienvenidos a Belleville (Les Triplettes de Belleville, 2003) – Sylvain Chomet
11. Donde viven los Monstruos (Where the Wild Things Are, 2009) – Spike Jonze
12. Un Hombre sin Pasado (Mies Vailla Menneisyyttä, 2002) – Aki Kaurismäki
13. Memories of Murder (Salinui chueok, 2003) – Bong Joon-ho
14. Match Point (2005) – Woody Allen
15. Mystic River (2003) – Clint Eastwood
16. Wall-E (2008) – Andrew Stanton
17. Tideland (2005) – Terry Gilliam
18. Oldboy (2003) – Park Chan-wook
19. Nadie Sabe (Dare mo shiranai, 2004) – Hirokazu Koreeda
20. El Nuevo Mundo (The New World, 2005) – Terrence Malick

1. El Hilo Invisible (Phantom Thread, 2017) – Paul Thomas Anderson
2. The Act of Killing (2012) – Joshua Oppenheimer y Christine Cynn
3. El Caballo de Turín (A Torinói ló, 2011) – Béla Tarr y Ágnes Hranitzky
4. Parásitos (Gisaengchung, 2019) – Bong Joon-Ho
5. El Ilusionista (L’Illusionniste, 2010) – Sylvain Chomet
6. Her (2013) – Spike Jonze
7. Moonrise Kingdom (2012) – Wes Anderson
8. Una Paloma se Posó en una Rama a Reflexionar sobre la Existencia (En duva satt på en gren och funderade på tillvaron, 2014) – Roy Andersson
9. Burning (Buh-ning, 2018) – Lee Chang-Dong
10. Qué Difícil Es Ser un Dios (Trydno byt bogom, 2013) – Aleksey German
11. Toy Story 3 (2010) – Lee Unkrich
12. La Vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013) – Abdellatif Kechiche
13. Carol (2015) – Todd Haynes
14. El Havre (Le Havre, 2011) – Aki Kaurismäki
15. Nader y Simin, una Separación (Jodaeiye Nader az Simin, 2011) – Asghar Farhadi
16. Inside Out (2015) – Peter Docter y Ronaldo del Carmen
17. Érase una Vez en Anatolia (Bir zamanlar Anadolu’da, 2011) – Nuri Bilge Ceylan
18. Paterson (2016) – Jim Jarmusch
19. Historia de un Matrimonio (Marriage Story, 2019) – Noah Baumbach
20. La Canción del Mar (Song of the Sea, 2014) – Tomm Moore

Cabeza Borradora [Eraserhead] (1977) de David Lynch


Con motivo de ser el día del padre este Doctor ha pensado que sería especialmente oportuno rescatar el debut de David Lynch al largometraje, Cabeza Borradora (1977), que para mí constituye una de las mejores películas sobre la paternidad (o quizá, el miedo a la paternidad) de la historia del cine. Porque aunque tradicionalmente se suele hacer más énfasis en los aspectos más gratificantes y conmovedores de esta etapa de la vida, ser padre es también algo en numerosas ocasiones desagradable, molesto y por descontado profundamente escatológico. Y lo que hizo Lynch en Cabeza Borradora fue poner el énfasis en esta otra faceta menos agradable, en la idea de verse obligado a cuidar de un ser ultradelicado, totalmente dependiente y muy llorón.

De todos sus largometrajes, Cabeza Borradora es el que está más unido a la faceta íntimamente experimental del director, y de hecho viéndolo hoy día resulta chocante pensar que el autor de una obra como ésta se convertiría años después en uno de los cineastas más reputados del panorama americano. De hecho, para mí el gran mérito de Lynch es el haber logrado encontrar un punto intermedio entre su faceta más extraña – o experimental, si se prefiere – y un tipo de cine más convencional; hacer obras con algunos elementos a los que el espectador puede agarrarse e introducir de repente lo anormal, lo inexplicable, manteniendo un equilibrio perfecto entre ambas facetas. Curiosamente, con el tiempo y a medida que Lynch ha ido ganándose una legión de fieles seguidores, se ha vuelto cada vez más atrevido con sus propuestas hasta en los últimos años acabar cerrando el círculo con algunas de sus obras más extremas desde los tiempos de Cabeza Borradora, como son Inland Empire (2006) y la tercera temporada de Twin Peaks.

Cabeza Borradora está ambientada en un extraño mundo industrial y decadente en el que habita el joven Henry Spencer, al que una noche su antigua novia, Mary, invita a cenar a casa de sus padres. La velada al final acaba siendo una encerrona: Mary se ha quedado embarazada de Henry y ha dado a luz a un extraño ser deforme al que ahora ambos deberán cuidar.

Una mera descripción del argumento no hace justicia a la auténtica pesadilla audiovisual a la que Lynch dio forma en esta sensacional película cuyo rodaje de bajísimo presupuesto le llevó incontables años de trabajo. De entrada solo por el excepcional trabajo de ambientación, que compensa la notoria escasez del presupuesto, Cabeza Borradora sería una película más que remarcable y a tener en cuenta. Para compensar los límites presupuestarios, Lynch supo jugar muy inteligentemente con la fotografía en blanco y negro y una iluminación decadente que encajan con ese contexto industrial; pero sobre todo, donde más destaca es en el sonido. Podría perfectamente hacerse un análisis exhaustivo de Cabeza Borradora basándose únicamente en el tratamiento sonoro que hace a lo largo del metraje. Literalmente en cada escena se nota que el cineasta prestó atención a todos los detalles relativos a la banda sonora, desde los efectos de sonido que producen los personajes al ruido de fondo que se oye continuamente en casi todo el metraje, sonidos industriales y aparatos de toda índole que transmiten la sensación de un mundo mecanizado pero desgastado. A cambio, la tensísima escena de la cena es de las pocas donde se produce el silencio absoluto.

A ese cuidadoso trabajo de ambientación hay que sumarle la más que conocida capacidad del cineasta por crear situaciones enrarecidas que van desde la tensa cena con la familia de Mary (pocas veces he visto reflejado tan claramente en la pantalla la incomodidad que suponen este tipo de inevitables actos sociales) a, claro está, la llegada al hogar de Henry de ese extraño ser que teóricamente es su hijo. Ni siquiera a día de hoy estamos muy seguros de qué es exactamente esa cosa, no en el contexto de la película, sino en la vida real, ya que Lynch lo mantuvo en el más absoluto secretismo y se hizo prometer a los implicados en el rodaje que nunca revelarían nada al respecto. Lo que es cierto es que sigue resultando profundamente inquietante no solo por su repugnante aspecto sino por lo forma tan realista como se le insufla vida. Es en si mismo uno de los grandes logros de la película, que consigue darle ese tono de pesadilla transmitiendo además esa idea de la paternidad no deseada como una obligación horrible que además tiene algo de vergonzoso. Lo interesante es cómo Lynch consigue que sintamos repugnancia hacia ese ser pero que, al mismo tiempo, al ser tan indefenso no podamos evitar sentir también compasión por él (a mí siempre me angustia profundamente la escena en que Henry rompe el vendaje en que está envuelto mientras el pobre ser jadea angustiado de una forma muy realista).

Pero así como en obras posteriores Lynch opta por mostrarnos un mundo más idílico en que se instala ese componente anormal, en Cabeza Borradora sobrevuela en todo momento esa sensación de repugnancia incluso hacia actos más cotidianos (no por ello menos escatológicos aunque estemos acostumbrados a ellos) como el de comer, así como una fascinación-repulsa hacia la sangre y todo tipo de líquidos corporales que convierten a Cabeza Borradora en la obra perfecta para ver en una bonita cena familiar.

Más allá de lo semiabstracto del argumento, el filme cuenta también con una sensacional escena onírica (¿o no? ya que en el universo de Lynch no todo es tan fácil), una extraña mujer que aparece de la nada cantando sobre el cielo y una serie de imágenes surrealistas que a buen seguro tendrán una interpretación que ya habrá sido de sobras analizada al detalle por los numerosos fans del director. Aunque algunos de esos símbolos se pueden intuir sin mucha dificultad, yo prefiero dejar a otros más versados en la materia la tarea de interpretar y dedicarme simplemente a dejarme llevar por las imágenes, por lo que transmiten a un nivel más puramente sensorial (que no es poco) y disfrutar del placer a veces muy poco valorado de no entender del todo lo que estás viendo.

El Boxeador y la Muerte [Boxer a smrt] (1963) de Peter Solan


Los títulos de crédito de El Boxeador y la Muerte (1962) nos muestran a un hombre entrenándose con un saco de boxeo en lo que parece un gimnasio improvisado en una especie de barracón. Después de unos minutos de intensa actividad, deja el entreno. Una mujer (su esposa, suponemos) acude a ayudarle y le felicita por mantenerse en tan buen estado físico mientras éste se cambia fuera de plano. Todo bastante trivial hasta que él sale del vestuario y nos enfrentamos a un detalle que hace que veamos toda esta escena con otros ojos: el boxeador es un comandante nazi.

Efectivamente, el comandante Kraft, quien está a cargo de un campo de concentración, es un exboxeador profesional que dedica sus ratos libres a seguir entrenando para no perder su técnica en esos años de guerra. Un día se topa con un prisionero condenado a morir por haber intentado escaparse que descubre que también es un exboxeador. Por diversión, se lo lleva a su gimnasio particular e improvisa un combate en el que lógicamente le noquea en menos de dos minutos, ya que el prisionero está desnutrido y débil. Aunque su primera idea es seguir adelante con la ejecución, el doctor del campo le hace saber que el prisionero, que responde al nombre de Komínek, parece tener buena planta y que quizá con mejores cuidados podría ser un contrincante digno. Kraft acepta y le concede a Komínek un trato especial proporcionándole más comida para que engorde con la esperanza de tener alguien con quien competir. Una vez éste va recuperándose, Kraft mantiene los favores al prisionero hasta el punto de indultarle de ciertos castigos físicos para cuidar su forma. Komínek entonces se enfrenta a un dilema: cree que con el tiempo podrá derrotar al comandante, pero aunque éste le insiste para que boxee en serio, ¿no es más seguro dejarle ganar siempre para que le mantenga con vida?

 

El Boxeador y la Muerte (1962) es otro de los magníficos exponentes de la Nueva Ola Checoslovaca, un movimiento que aparte de suponer una gran renovación a la cinematografía del país solía aportar una visión muy interesante y fuera de lo normal de la barbarie nazi. Véanse sino otros ejemplos tan variados como Carriage to Vienna (1966) de Karel Kachyna, La Tienda de la Calle Mayor (1965) de Elmar Klos y Ján Kádár, Diamantes de la Noche (1964) de Jan Nemec o El Incinerador de Cadáveres (1969) de Juraj Herz.

El filme que nos atañe ahora es una obra seca, exenta de heroísmo pero también de excesos melodramáticos: no hay hermandad o compañerismo entre los prisioneros del campo, que enseguida mirarán a Komínek con desprecio por los favores que se le conceden, a lo que éste responde, con toda la razón del mundo, que está haciendo lo necesario para sobrevivir, nada más; ni tampoco se nos muestran escenas de estimulante heroísmo (cuando al final éste se rebela es más bien un acto de despecho que a efectos prácticos no servirá de nada a nadie). Del mismo modo, aunque la película retrata las duras condiciones de vida de los prisioneros, tampoco se recrea en ello: las pocas muertes que tienen lugar apenas se ven en pantalla y la que seguramente es la escena más angustiosa del filme es una en que el subalterno de Kraft por puro despecho humilla a un prisionero obligándole a bañarse y revolcarse en el barro. Aunque la muerte está más que presente en la película (véanse los escalofriantes planos del humo saliendo de las chimeneas, que nos dan a entender toda la magnitud del horror sin más detalles), el tema esencial tiene más que ver con las humillaciones que se ven obligados a sufrir los prisioneros.

Aquí entra en juego el gran dilema del filme: ¿hasta qué punto será Komínek capaz de seguirle el juego al comandante Kraft para asegurarse su vida? Éste insiste en que Komínek pelee en serio con él, pero en todo momento nos preguntamos si sería capaz de aceptar tan fácilmente una derrota. De hecho tiene algo de absurdo ver a un comandante al mando de un campo de concentración hablar sobre la nobleza de los valores del deporte porque Kraft no se corresponde en absoluto con la figura del oficial nazi a su pesar. Al contrario, no siente el más mínimo remordimiento a la hora de matar a prisioneros o tratarlos como moscas (el término que utilizan los nazis en referencia a ellos), y todo ello le da aún más complejidad a la visión que da el filme sobre un tema tan espinoso como el nazismo.

A partir de aquí Komínek se ve enfrentado a una difícil situación en que se mezclan el instinto de supervivencia, el orgullo tras verse pisoteado continuamente, las ansias de venganza pero, al mismo tiempo, la soledad al saber que no cuenta con aliados en el campo salvo un anciano que hace a su vez de entrenador suyo. Este tipo de dilemas tan difíciles de resolver y sin una clara respuesta aparente son muy típicos de obras checas como las ya citadas, que hacen que las aproximaciones de este movimiento a un episodio tan aterrador de la historia moderna sean de lo más interesante y aún vigentes.

Qué Difícil Es Ser un Dios [Trydno byt bogom] (2013) de Aleksey German

 

La idea es la siguiente: hay un planeta llamado Arkanar en el que se descubre que hay una civilización idéntica a la nuestra… pero que se ha quedado anclada en la Edad Media. Unos científicos acuden a investigar esta curiosa sociedad y uno de ellos es tomado por parte de sus pobladores como un hijo bastardo de Dios. La premisa sin duda suena muy prometedora, pero a la hora de afrontar Qué Difícil Es Ser un Dios (2013) hay que tener en cuenta un detalle muy importante o la película supondrá una absoluta decepción para el espectador: ésta no es una obra de ciencia ficción. De modo que de pronto descubrimos que la premisa sobre la que se construye el filme resulta ser un McGuffin. Porque en el fondo Qué Difícil Es Ser un Dios es básicamente una representación de la Edad Media.

Partiendo de ello, aquí nos encontramos con una de esas películas en que es crucial decidir si el espectador entra o no en el juego que propone el director, y que tiende a provocar una clara división de opiniones. Porque lo que nos ofrece aquí el veterano director Aleksey German – Control en los Caminos (1971), Veinte Años sin Guerra (1977) – en su obra póstuma es un viaje de tres horas a la Edad Media sin ningún tipo de cortapisas. Todo resulto confuso y caótico, y apenas hay un hilo argumental claro en el que apoyarnos más allá de los diferentes espacios por los que se mueve el protagonista. La clave está en que dicho filme es la mejor representación que he visto de la Edad Media en un filme, en gran parte porque transmite a la perfección cómo creemos que debería ser vivir en aquel ambiente. A causa de ello, Qué Difícil Es Ser un Dios es inevitablemente una película muy sucia, explícita, escatológica y en ocasiones desagradable, pero nunca gratuita. Jamás tengo la sensación de que German busque impactar fácilmente al espectador y de hecho todas las acciones que suceden en la pantalla son presentadas con la misma distanciada frialdad por muy desagradables que sean.

En ese sentido resulta absolutamente fundamental el estilo de dirección escogido por German, basándose en largos planos secuencia en que la cámara se mueve como si fuera un personaje más, dándonos por tanto la sensación de que somos espectadores ajenos a ese mundo asistiendo a esos horrores. Ahí es donde se justifica esa premisa de ciencia ficción de la que nace el argumento: ¿por qué inventarse la premisa de un planeta anclado en la Edad Medieval? ¿No es más fácil simplemente hacer un filme que suceda en esa época? La gracia de esta premisa es que el cineasta puede acentuar la sensación de extrañeza que nosotros, los espectadores/científicos que se encuentran en ese planeta, sienten al presenciar tamañas barbaridades, algo que se perdería de ser una película de época en que todos los personajes fueran contemporáneos a la acción que sucede – de hecho a efectos prácticos ese choque entre dos mundos distintos (el de los científicos y el del planeta que visitan) apenas se hace explícito más allá de algún momento puntual, como cuando el protagonista toca una melodía con un pequeño saxofón, un pequeño instante de ruptura respecto a lo que vemos a su alrededor.

Ésta es la diferencia que noto entre ésta y las otras dos grandes representaciones que conozco de la Edad Media en la gran pantalla: Andrei Rublev (1966) de Andrei Tarkovski y Marketa Lazarová (1967) de Frantisek Vlácil (una de las más grandes obras maestras del cine checo), que consiguen surmergirse de lleno no solo en la ambientación medieval sino en la forma de pensar de los personajes de la época, mientras que el filme de German busca expresamente ese distanciamiento y ese punto de extrañeza, haciendo énfasis en la miseria y la inmundicia entre la que se mueven los personajes. Las tres, cada una a su manera, son obras ejemplares que consiguen su propósito desde aproximaciones totalmente diferentes.

Obviamente Qué Difícil Es Ser un Dios no es una película para todos los gustos, pero en absoluto se trata tampoco de una mera recopilación de horrores medievales. Hay un trabajo de dirección cuidadísimo en el seguimiento de los personajes y una labor extraordinaria de ambientación que se apoya en una fotografía en blanco y negro muy nítida para que percibamos todos los detalles. Los espacios por los que se mueve la cámara nos resultan agobiantes, caóticos, desordenados, sucios y con gallinas y palomas por medio. Al optar por un tipo de puesta en escena en primera persona, la cámara literalmente nos sumerge en este mundo, convirtiendo el filme en una experiencia que puede resultar agotadora pero que no se puede negar que consigue su propósito.

Ciertamente, si algo no se le puede achacar es que no sea una película trabajada, de hecho a Aleksey German le llevó más de diez años completarla: inició su rodaje el año 2000 (y ya por entonces llevaba muchísimo tiempo queriendo llevarla adelante), lo fue interrumpiendo y retomando a lo largo de seis años y luego le llevó otros tantos lidiar con todo el metraje filmado. Finalmente pudo completarla en 2013 pero no llegó a ver su estreno, ya que murió ese mismo año. Es una suerte que como mínimo llegara a completar la que seguramente fuera la gran obra de su vida, al menos en magnitud. Ciertamente debe tratarse de uno de los cierres de carrera más únicos de la historia del cine.